Nuestro viaje como familia ha estado lleno de muchas aventuras, algunas lágrimas, muchísimas risas, alegrías y milagros.
En este año 2019 terminamos un tramo de este viaje. Un tramo que nos llevó a la selva; anduvimos por ríos hermosos, conocimos gente linda y muy querida que ocupa un lugar especial en nuestro corazón, servimos a las etnias, y aprendimos a amarles, pero también fuimos enseñados en paciencia, compasión, fe y diligencia.
Sin duda alguna no somos los mismos que comenzaron la travesía en Amazonas. Cuando el 2019 comenzó yo no tenía idea de que se acercaba el momento de seguir, de avanzar a otro lugar, de hacer maletas y mudarnos.
Ahora comenzamos otra parte de la ruta. Dios nos ha traído a Brasil como parte de este viaje. ¿Qué tiene Dios para nosotros aquí? ¿Qué lecciones hemos de aprender? Todas esas preguntas todavía andan en nuestra mente ahora.
Tradicional (para nosotros) foto con las maletas
Está última etapa comenzó dejando en nuestro país a nuestras familias por un largo tiempo. No fue fácil. Pasé por un período en el que me sentía culpable. Culpable de llevarme a Marcela y separarla de gente que la ama y que quieren verla crecer. Antes de tener a Marcela las despedidas eran más sencillas para mí, pero ahora me hago cada vez más consciente de que mis decisiones no sólo me afectan a mí, sino que la vida de Marcela y de otros resulta afectada también.
El primer viaje de avión de Marcela
Luego, no sabía si estar triste por lo que dejaba o estar alegre por lo que Dios nos tiene en Brasil. Es una sensación muy extraña.
Una pequeña parada en la Gran Sabana, a modo de despedida
En todo eso, muchas personas dicen: ustedes están acostumbrados! Pero la verdad es que no, ¿cómo puede uno acostumbrarse a dejar lo que amas y conoces? ¿Cómo puede uno dejar de extrañar tu familia? Aprendemos a vivir extrañando, mas no dejamos de extrañar.
Llegamos a Brasil hace apenas dos días, después de seis días de viaje desde Valencia hasta Fortaleza. Tomamos aviones, carros y autobuses. Estamos realmente agotados. Pero nos sentimos muy bienvenidos aquí, los hermanos han sido muy amables con nosotros y Marcela se ha ganado el corazón de muchos. El día que nos presentaron a la iglesia ella se hizo muy popular por lanzar besos a la gente. Esta niña es una bendición en todo el sentido de la palabra, y aquí ha sido el boleto directo al corazón de la gente. Estoy segura que Dios la usa y la seguirá usando para bendecirnos.
Marcela cansada durante el viaje
Aún tenemos por delante muchos retos, entre ellos aprender el idioma y la cultura y hacer amigos, pero vamos dando un paso a la vez.
Sólo estaba recargando baterías
En este viaje (de la vida), primero como persona y luego como familia, decidimos servir a Dios y dedicar nuestras vidas en su obra. Hacer esto implica algunas renuncias, pero también hemos ganado mucho, Dios nos ha bendecido y eso aumenta nuestra fe para el futuro.
Mientras fuimos presentados a la Iglesia AD CIDADE en Fortaleza
¿Extrañamos nuestra familia? Sí, eso no va a cambiar, pero Dios nos ha regalado una familia grande que cuida de nosotros aquí en Brasil. No es igual, pero es bueno tenerles.
¿Estamos ansiosos? Un poco. Tal vez la palabra correcta no es ansiosos, pero a mí me inquieta un poco el futuro y todos los desafíos que hemos de enfrentar. Sin embargo, además de eso, también tengo confianza. Parece extraño, pero no son mutuamente excluyentes.
Como siempre digo, mientras ella sonría la tierra sigue girando.
Aquí estamos. A la expectativa. Creemos que Dios tiene buenos planes con nuestra familia. No podría ser de otro modo. Dios es bondad!



























