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martes, 4 de agosto de 2020

Lactancia Prolongada

    Durante estos días de agosto se celebra la Semana Mundial de la Lactancia Materna para promover la importancia de ofrecer la leche materna a todos los bebés, y yo quiero aprovechar de celebrar que me siento muy feliz y bendecida de poder compartir con Marcela hasta hoy, a sus 20 meses, de la leche que Dios me dio para darle a ella. 


Así fueron los primeros días. Mucho tiempo con un extractor para poder alimentar a Marcela. 
Esta fue la primera vez que conseguí amamantar.


     Los comienzos no fueron fáciles. Algo que yo creía que era instintivo resulta que no lo era tanto y necesité ayuda de un especialista en lactancia materna después de cuatro días de desespero y llanto (las dos llorábamos, por cierto). Pero después, las cosas se fueron estableciendo; yo aprendí a ofrecer el pecho y ella se volvió una experta en la succión. En poco tiempo se podían ver los efectos de ese elixir mágico: ella estaba más gordira y más radiante. Cuando todo comenzó, yo pensé que daría de mamar hasta el año, pero he ido posponiendo el asunto mes tras mes cada vez con una excusa diferente. La verdad es que ambas nos sentimos bien por el momento, (¡aunque hay noches!, pero esa es otra historia) 

Ahora bien, desde que Marcela se acercó al año de edad, comienzaron las preguntas: ¿Cuándo le vas a quitar el pecho? o los comentarios "Ella ya está muy grande para mamar", etc. Por eso hoy quiero compartir los beneficios de la lactancia más allá del año de edad, para que con información certera podamos aclarar algunas cosas:

Beneficio nutricional

  • Después, nos hicimos expertas!
    Incluso después del primer año de vida, la leche materna continúa proporcionando cantidades sustanciales de nutrientes clave, especialmente proteínas, grasas, y la mayor parte de las vitaminas.
  • En el segundo año de vida (12 a 23 meses), 448 ml de leche materna proporcionan:
29% de requerimientos de energía
43% de requerimientos de proteína
36% de requerimientos de calcio
75% de requerimientos de vitamina A
76% de requerimientos de ácido fólico
94% de requerimientos de vitamina B12
60% de requerimientos de vitamina C

Beneficio inmunológico
  • Anticuerpos son abundantes en la leche humana durante toda la lactancia” (Nutrition During Lactation 1991; p. 134). De hecho, algunos de los factores inmunológicos en la leche materna aumentan en concentración durante el segundo año y también durante el proceso de destete.
A libre demanda, significa donde sea!
Beneficio en el desarrollo de la inteligencia
  • Extensas investigaciones sobre la relación entre la lactancia materna y los logros cognoscitivos (nivel de coeficiente intelectual, calificaciones escolares), han mostrado las mayores ganancias en los niños que durante más tiempo fueron amamantados.
Beneficios en la adaptación social
  • El amamantar durante y después de la infancia ayuda a los bebés y a los niños pequeños a hacer una transición gradual hacia la niñez plena. La lactancia materna es una manera cálida y amorosa de cubrir las necesidades de los niños pequeños. Les ayuda a calmar las frustraciones, golpes y heridas, y el estrés diario de la niñez temprana.



Así llegamos a los 6 meses de LME!
     En fin, son muchos los beneficios para un bebé que es amamantado. Si eres una mamá que amamanta a su hijo despúes del año de edad seguramente habrás oído muchas cosas. Que no te llenen la cabeza con el cuento de que la leche se vuelve agua después del año, que es pura maña y te agarró de chupón. Disfruta del acto de amamantar mientras puedas (y quieras, es una decisión de cada madre) porque sin duda llegará el momento de destetar. Todo en la vida son etapas y todas terminan. 

martes, 10 de septiembre de 2019

Abnegación y Sacrificio

     Hay dos palabras que culturalmente han sido asociadas a la maternidad: abnegación y sacrificio. Todos suponemos que una madre debe ser abnegada y que sacrificaría cualquier cosa por sus hijos. Una madre sin esas dos cualidades no es considerada una buena madre.
   
Ella y yo en su primera consulta con el pediatra
Según el diccionario la abnegación es la “renuncia voluntaria a los propios deseos, afectos o intereses en beneficio de otras personas". Esta definición resume muy bien lo que se espera de una mamá; se espera que una madre renuncie a lo que tenga que renunciar en beneficio de sus hijos, y todas mis queridas colegas estarán de acuerdo en que ese instinto materno que se activa cuando sostenemos a nuestro hijo por primera vez es tan fuerte que desde ese momento comenzamos a renunciar a muchas cosas por el bien de ese pequeño bebé: renunciamos a muchas horas de sueño y descanso, renunciamos a un baño largo, a comer lentamente, a emprender algunas cosas, a pasar tiempo con amigos, incluso a no hacer nada, y todo lo hacemos voluntariamente. Es lo que el instinto nos dice que debemos hacer, y está bien que sigamos ese instinto.
Nos quedamos dormidas juntitas

      Muchas de esas renuncias son en sí mismas algunos sacrificios, algunos más grandes que otros, pero sacrificios al fin. Sacrificar algunas horas de sueño no parece gran cosa, hasta que lo haces por diez meses seguidos y tu cuerpo parece que grita.
       Ahora bien, a algunas mamás les pasa que en esa abnegación y sacrificio pueden llegar a perderse como personas. La maternidad pasa a ser su TODO y las otras facetas de su vida, que todavía siguen ahí, son puestas en espera a veces por mucho tiempo.
     Puede que estés pensando: ¿Acaso la maternidad no te absorbe por completo? La respuesta es: probablemente sí! Depende del sistema de apoyo que tengas alrededor. Aunque, incluso con mucho apoyo la maternidad puede tragarte.
      No me malinterpreten. Yo amo ser mamá. Disfruto mucho tener a Marcela cerca de mí, alimentarla, cuidarla, jugar con ella, verla crecer. Es un trabajo especial y hoy día es un privilegio y una bendición poder cuidar a mi bebé en estos primeros meses cuando más me necesita. Sé que Dios me puso en una posición privilegiada de poder sembrar en mi bebé y verla brillar cada día. 
¿Cómo no amarla?
      De lo que hablo es de anular por completo otras facetas. Sé de primera mano que no vuelve a ser igual, no alcanza el tiempo ni la energía. Es un gran cambio; seríamos muy ilusos si pensáramos que las cosas no cambiarían con la llegada de la beba.
      Yo lo viví personalmente. Los primeros dos o tres meses de vida de Marcela yo estuve dedicada casi exclusivamente a cuidarla y me siento muy privilegiada por haber podido hacerlo. Pero llegó un momento en que estaba tan agotada que no tenía ganas de salir, dejé de hacer cosas que disfrutaba (excepto cuidar a Marcela), y eso me producía un estado de ánimo algo tóxico, como si resintiera mi nueva posición que me hacía perderme de cosas que me gustaban.
      Pero he aprendido (con un poco de trabajo) que algo de mi tiempo y de mi energía debe ser utilizado en hacer algo que me guste hacer, algún hobbie, algo que me produzca una sonrisa (y que no sea la ternura de mi Marce). Tengo que ser organizada para vivir todas mis facetas y no quedar en deuda con nadie, pero especialmente conmigo misma.
Mi gran apoyo, un gran papá
     He aprendido también que debido a esas expectativas de abnegación y sacrificio que pesan sobre nosotras, las madres, incluso llegamos a sentirnos culpables cuando pensamos que necesitamos un break, un rato sin el bebé, un descanso, ir a hacernos las uñas o a pasar un rato con una buena amiga poniéndonos al día. Pero no, no hay de qué sentirnos culpables. Lo necesitamos, todo eso! A veces, pensamos que es egoísta pensar en lo que necesitamos como personas, como mujeres, no sólo como mamás; el bebé se convirtió en nuestro sol y nosotros giramos a su alrededor. Pero no es egoísta darnos un pequeño gusto de vez en cuando, de hecho es saludable. Cuando tenemos esos pequeños espacios, funcionamos mejor como mamás, tenemos más energía y más paciencia para tratar con nuestro bebé que no entiende nada de lo que estamos pasando.
       Estoy aprendiendo que mientras me siento mejor conmigo misma, mejor mamá soy para Marcela. Tengo más paciencia y más ánimo para afrontar el día a día que, admitámoslo, puede ser una locura.
    Así que, queridas colegas de la maternidad, creo que es bueno pensar en esto, y tomar acción si fuera necesario. Por tu bien, por el bien de las relaciones interpersonales que debes llevar y especialmente por el bien de tu pequeño bebé. Tu salud integral también se traduce en su bienestar.

miércoles, 19 de diciembre de 2018

Maternidad: Mitos y Leyendas




No sabía yo que tantas supersticiones y creencias rodeaban la maternidad hasta que supe que estaba embarazada y comenzó la avalancha de opiniones, la mayoría fundamentadas en cuentos de las abuelas que han pasado de generación en generación y que hoy en pleno siglo 21 siguen presentes en las mentes de muchos.
Antes de seguir debo aclarar que estoy muy segura de que todas esas opiniones llegan a la madre, sobre todo si es primeriza, con las mejores intenciones de ayudar en este proceso en que todo es nuevo. Sin embargo, puede volverse un poco estresante si las voces llegan a ser demasiadas.
Apenas supimos de mi embarazo comenzamos a oír muchos consejos y tabúes, incluso de desconocidos en la calle. Es impresionante como una barriga notable de 25 semanas en adelante te vuelve el centro de atención en muchos casos, y emergen los expertos en los temas relacionados con el embarazo, el nacimiento, la crianza, etc. Algunos de los consejos recibidos forman parte del acervo popular. He aquí algunos de ellos:
  • ·         Hay que comer por dos.
  • ·         Si tienes la cara de esta forma es niño, si la tienes de esta otra es niña.
  • ·         La mujer embarazada no puede hacer ejercicio, ni las labores normales del hogar.
  • ·         Si ves la luna llena o un eclipse estando embarazada le salen lunares en la cara al bebé
  • ·         Si una mujer embarazada le cae a correazos a un árbol frutal, éste puede dar más frutos. Sólo para primerizas.
  • ·         Si tienes mucha acidez durante el embarazo es porque el bebé tiene mucho cabello.
  • ·         Si no se cumplen los antojos de la madre, el bebé puede nacer con la boca abierta.
  • ·         Si una mujer embarazada te corta el cabello se pone más abundante.
  • ·         Una mujer embarazada no debe tejer, porque el cordón umbilical del bebé se puede enrollar en su cuello.



       El objetivo de este artículo no es refutar cada uno de estos mitos, ni fomentar el escepticismo en estos asuntos populares. Sólo quiero recordar todo lo que me han dicho a mí, y a tantas mujeres embarazadas en el curso de la historia. Pero si pensaba que al finalizar el embarazo iba a terminar la lluvia de fantasías, estaba muy equivocada. Realmente, ¡se pone peor! Nada atrae más consejos no solicitados que cargar un bebé recién nacido en brazos. Cuando Marcela nació los fetichismos se multiplicaron por la enésima potencia.  Lo siguiente es una pequeña muestra de ellos:
  • ·         Si el bebé llora y no quiere tomar del pecho es que lo eructó y por eso ya no le gusta.
  • ·         Que le ponga leche materna en los ojos para que se le queden claros. (Ella lo hizo con sus hijos y le funcionó)
  • ·         Las mujeres menstruando o embarazadas no pueden cargar bebés  recién nacidos porque se ponen pujones.
  • ·         Que ponga el primer pañal con meconio (la primera caca) del bebé en el techo a llevar sol para que no se pusiera pujón.
  • ·         Para quitarle lo “pujón” a un bebé hay que acostarlo en el piso y que una muchacha virgen le pase por encima, en cruz, cuatro veces.
  • ·         No se puede dar pecho en el sol porque se seca la leche.
  • ·         No se puede cortar ni coser nada mientras se tienen los puntos de sutura porque no se sanan.
  • ·         No se le pueden cortar las uñas al bebé antes de que se le caiga el ombligo porque se le pone aguado, es decir no se sana.
  • ·         Si a un bebé se le corta el cabello, tendrá dificultades para hablar.
  • ·         Si el bebé eructa el seno, se le debe pasar un peine y poner al bebé a mamar al revés.
  • ·         Si lo cargas mucho, se va a acostumbrar a los brazos y después no va a querer más nada.
  • ·         No puedes comer esto o aquello.

Esto es un botón de muestra de todo lo que tiene que escuchar una mujer embarazada y una madre primeriza. Muchas madres sucumben ante este tsunami de información no veraz, otras tantas preferimos informarnos de mano de los profesionales y expertos. Sin embargo, por no prestar atención a la cultura popular muchas veces somos señaladas y criticadas.
En mi caso, pasé todo el embarazo en Amazonas, donde trabajo junto a mi esposo, y fueron muchos los “no puedes…” que tuve que escuchar: No puedes ir a la comunidad, no puedes comer esto o aquello, no puedes andar en moto, etc. Una vez una persona me dijo: ¿Qué hace usted cambimbiando por ahí todavía? Tenía más o menos cinco meses de embarazo en ese momento, y con cambimbear se refería a estar en Amazonas (donde vivo) y visitar la comunidad donde mi esposo y yo trabajamos (en auto por supuesto). A veces sentía que la gente pensaba que Leover y yo éramos locos o que no teníamos sentido común; tenía que recordarme que sólo se preocupaban por nosotros y por el bienestar de la bebé.  
Llevar a un niño en el vientre durante nueve meses, traerlo al mundo y cuidar de él son tareas complicadas que se pueden hacer todavía más pesadas llevando a cuestas el peso de los mitos y leyendas de la maternidad.

PD: Estos mitos fueron colectados con la colaboración de las @mamisqueamamantan. Muchas gracias por su colaboración.
Si conoces algún mito que no fue tenido en cuenta, puedes compartirlo en los comentarios si deseas.